
SANTA EUFEMIA
HISTORIA
H istoria
Santa Eufemia se alza en las suaves colinas del Aljarafe sevillano, dominando el paisaje que se abre hacia la ciudad de Sevilla.
Desde este lugar privilegiado,
la finca ha sido testigo de más de dos mil años de historia.
C ronología
Neolítico
Primeros asentamientos humanos documentados en las colinas del Aljarafe
Época Romana
Existencia de una villa agrícola romana en el mismo entorno de la actual finca.
Siglo VI
Lápida funeraria visigoda hallada cerca del caserío, con la inscripción de Cypriana.
Periodo Islámico
El territorio se organiza en alquerías agrícolas que estructuran el paisaje rural del Aljarafe.
Siglo XVII
El territorio se organiza en alquerías agrícolas que estructuran el paisaje rural del Aljarafe.
1988
La finca es adquirida por Don Tomás de Ybarra, hijo del I Conde de Ybarra.
SXX
Santa Eufemia permanece vinculada a la familia Ybarra durante varias generaciones.
Actualidad
Tras su restauración, la hacienda abre sus jardines y espacios históricos para la celebración de eventos únicos.
Las tierras que hoy ocupa la finca estuvieron habitadas desde la antigüedad. Su proximidad al Cerro del Carambolo, uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Andalucía, sugiere que estas colinas formaban parte del territorio poblado que rodeaba el antiguo lago Ligustino. Los hallazgos indican presencia humana al menos desde el Neolítico y el Eneolítico, confirmando la larga ocupación del lugar.
Durante la época romana, el territorio del Aljarafe se cubrió de villas agrícolas dedicadas al cultivo de la tierra, antecedente de las explotaciones rurales que caracterizarían la región durante siglos. Todo apunta a que en el mismo emplazamiento donde hoy se encuentra Santa Eufemia existió una villa rústica romana, dedicada al aprovechamiento agrícola de estas tierras.
De la etapa visigoda procede uno de los testimonios más singulares asociados a la finca: una lápida funeraria descubierta cerca del caserío en la que aparece inscrito el nombre de Cypriana, una joven cristiana fallecida en el siglo VI. Este hallazgo constituye una de las evidencias más antiguas documentadas relacionadas con el lugar.
Sobre aquellas antiguas villas romanas surgieron durante la época islámica pequeñas alquerías agrícolas que estructuraban el paisaje del Aljarafe.
Tras la conquista cristiana de Sevilla en el siglo XIII, estas tierras fueron redistribuidas entre nobles, órdenes religiosas e instituciones eclesiásticas.
H istoria narrada
L ogo y simbología
El actual caserío de Santa Eufemia se construyó a finales del siglo XVII sobre una de aquellas antiguas alquerías, organizándose en torno a patios, jardines y dependencias destinadas al cultivo del olivar y a la producción de aceite.
Un plano del término de Tomares, fechado en 1628, menciona ya en este mismo lugar la “alquería de Santofimia”, antecedente directo de la actual hacienda.
En 1898, la finca fue adquirida por Don Tomás de Ybarra, hijo del I Conde de Ybarra. Desde entonces, Santa Eufemia ha permanecido vinculada a la familia Ybarra, que ha conservado la propiedad durante varias generaciones.
A lo largo del tiempo, la hacienda ha sido testigo de numerosos cambios históricos, manteniendo siempre el carácter sereno y atemporal de las antiguas propiedades andaluzas.
Hoy Santa Eufemia continúa siendo un lugar donde paisaje, arquitectura e historia conviven, manteniendo viva la memoria de quienes habitaron y trabajaron estas tierras a lo largo de los siglos.

El emblema de Santa Eufemia combina dos elementos fundamentales de su historia.
Las letras SE corresponden al nombre de la hacienda, mientras que HY reproduce el hierro tradicional de la familia Ybarra, propietaria de la finca desde 1898.
Ambos signos se entrelazan en una única figura, uniendo el nombre del lugar con el símbolo histórico de la familia que lo ha conservado durante generaciones.
A rchivo histórico
Poema
Santa Eufemia todo luz,
entre olivares reververa,
sueño, ilusión o quimera
que forjara un andaluz.
Sueño, quimera ilusión...
para poder admirarte
hay que sentirte y soñarte
porque falta la razón.
"Ver Nápoles y morir"
dijo quien Nápoles vio,
Quien Santa Eufemia admiró
dijo. ¡a gozar y a vivir!
Vivir para admirar
a Santa Eufemia en la altura
y allá abajo en la llanura
el Betis que busca el mar.
Guadalquivir que riela
cual cinta de plata brilla,
de su adorada Sevilla,
el sueño tranquilo vela.
A vivir para gozar
en estas noches serenas,
el alma libre de penas
de los astros brillar.
Que en este bello jardín
que Santa Eufemia atesora
tiene la noche una hora...
que no debe tener fin.
Verso de Santiago Montoto
El Correo de Andalucía, 2 de julio de 1921